MI NOMBRE NO ES UN SEUDÓNIMO

Mi padre es alemán, mi madre es española, nací en Francia pero no hablo ninguno de los idiomas con fluidez. Esos contrasentidos de la vida.

Vivo en Sitges, aunque en muchas ocasiones mi mente vuelve a Edimburgo donde redescubrí mi pasión por la escritura y empecé mi primera novela de fantasía, que acabó siendo un gran aprendizaje para las que vendrían después. 

 

Estudié Turismo porque todavía no tenía muy claro qué vía profesional quería seguir pero lo del turismo ya lo había practicado, había sido turista en muchos otros países y me gustaba. Hice un Máster de Edición que me llevó a crear, junto con otros socios, Oz editorial: dedicada a la literatura juvenil. Dejé la editorial para dedicarme a otros proyectos literarios, entre ellos, Bittersweet, mi primera novela dirigida al público juvenil. 

Desde hace tres años soy madre de mellizos y he descubierto lo que es sacrificarse por personitas que dependen exclusivamente de ti, pero también lo que es sentir un amor inmenso e incondicional. Me encanta leer, escribir, la Nutella, los cocktails dulces, las series y los días en los que no suena el despertador y puedo dedicarme enteramente a escribir.

 

 

 

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PREGUNTAS FRECUENTES

¿Qué me llevó a escribir Bittersweet

Dicen que las experiencias que tienes durante la infancia te marcan el resto de tu vida. Pero ¿qué pasa si tu infancia es feliz pero tu adolescencia un infierno? Puedo asegurar que también te deja una gran herida que cuesta muchísimo cicatrizar. Es durante la adolescencia cuando se empieza a formar el carácter y cuando te importa muchísimo lo que piensen los demás de ti. Por eso el bullying afecta tanto en la vida de un adolescente; si los demás te desprecian y te hacen sentir que no vales nada, al final piensas que es cierto, que no vales nada. Si piensan que eres tonta, rara, fea, o que no vale la pena ni hablar contigo, ¿cómo se te va a ocurrir que la mayoría está equivocada?

 

Con Bittersweet he querido llevar esa horrible experiencia al terreno de la ficción, para ilustrar cómo puede llegar a afectar a una persona. También para dejar claro que hay esperanza, que no todo se queda en las aulas de un instituto, la vida sigue. Y en la mayoría de los casos, aquellos con los que una vez se metieron por ser diferentes son los que más destacan en la vida adulta, porque en realidad había algo que en su adolescencia los hacía especiales.

Bittersweet tiene mucha fuerza a nivel psicológico desde el inicio. Cómo el solo hecho de odiar tu propio nombre es odiar tu personalidad. Odiar ser diferente empezando por tu nombre; por eso elegí llamar a la protagonista Bambi. Si Bambi tuviera otro carácter no debería importarle que se rieran de su nombre, quizás podría encontrar un modo de reírse ella misma, pero los acosadores saben detectar rápidamente quién es sensible a sus agravios, porque eso les hace sentir más poderosos, porque ellos también tienen un problema psicológico.

 

Y no solo el personaje de Bambi está trabajado a nivel psicológico, también el de Liam. No es el típico chico rebelde que tiene una vida complicada y ya está, quise dotarlo de humor para conseguir ese contraste que necesitaba, para rebajar el dramatismo y para darle el carisma que tiene. Y al mismo tiempo quería que tuviera una sensibilidad especial que llegara al lector, que le hiciera comprender por qué alguien como Bambi elegiría estar con alguien como Liam. Y voy más allá, no solo Bambi, sino las propias lectoras: ¿qué chica no querría estar con Liam? La respuesta tenía que ser, todas estarían con alguien como él.

 

Creo que novela aunque sea dramática debe tener algo más, porque solo drama y sufrimiento es gratuito y muy fácil. Para mí, eso sería como crear un misterio y no resolverlo después, porque crearlo es muy fácil pero resolverlo es demasiado complicado. No quería hacer una novela fácil, pero al mismo tiempo quería que fuera sencilla, fresca, no un ensayo sobre el bullying. ¿Cómo lo he resuelto? Buscando un equilibrio:

 

-Con personajes que tuvieran sentido del humor, con diálogos frescos y divertidos porque la vida no es todo sufrimiento ni todo felicidad.

-Dándole mucha importancia a la amistad como apoyo indiscutible.

-Con una trama de más acción que se sale del género New Adult para darle un toque original.

-Dándole mucha importancia a la literatura, las historias que ambos protagonistas escriben, porque esa es su pasión, porque con ello consiguen sobrevivir a su día a día. Porque compartirlo crea un vínculo especial entre ellos y pone de relieve que siempre hay algo por lo que ilusionarse, algo por lo que vale la pena seguir adelante.

 

Escribí Bittersweet porque de pronto sentía una gran necesidad de transmitir un mensaje, porque lloré a mares cuando leí sobre el caso de la canadiense Amanda Todd, y el de Carla Díaz. Necesitaba aportar mi granito de arena como fuera escribiendo una novela dirigida al público juvenil para que entiendan su gravedad, porque son ellos quienes pueden hacer algo para evitarlo.  

¿Qué fue lo más difícil de escribir de Bittersweet

De Bittersweet el equilibrio entre la trama negra y la principal. Sobre todo hacia el final, cuando las dos pedían su clímax. La de Liam es una trama de drogas, pero durante todo el libro va muy de puntillas sobre el tema porque tenía muy claro que por mucho que me guste Breaking Bad, esta novela no iba de eso por lo tanto el clímax no podía acaparar toda la atención, era muy peligroso porque habría podido hacerle sombra al clímax de la trama principal sin problemas. En la primera versión no funcionaba, en la segunda de repente se convertía en una novela de drogas y delincuentes; unas horas de lágrimas y frustración después, encontré la solución, aunque tuve ayuda de mi pareja porque yo estaba ofuscada.

¿Qué hay de mí en Bittersweet?

Mucho, hay mucho de mi adolescencia en este libro y no lo pasé muy bien precisamente. Hay algo de mí en Bambi y en Connie pero por supuesto lo he adaptado a la ficción, mi vida no fue tan interesante como la de Bambi, yo no tuve la suerte de conocer a alguien como Liam. Y durante ese tiempo además de la escritura también me refugié en la música, cantaba en un grupo de pop rock, y, como a Connie, también me servía como válvula de escape.

¿Cómo fue la experiencia de la autopublicación? ¿Repetiría?

Mi objetivo desde el principio fue conseguir que una editorial se fijara en Bittersweet, aunque sí que me habría liado con el papel si no hubiera habido interés.

Mi experiencia ha sido sensacional y lo volvería a hacer sin dudarlo. Creo que hoy en día, para un autor desconocido, es la mejor oportunidad de llegar a los lectores. Siempre con la conciencia de que hay un duro trabajo detrás, que no es ponerte a escribir algo durante un mes, subirlo a Amazon, sentarse y esperar.

¿Cuáles son los pasos que he seguido como autora independiente a la hora de promocionar Bittersweet? ¿Qué recomendación daría a otros autores que quieran sumarse a la iniciativa?

Estos son los pasos que yo he seguido y recomendaría a otros autores que dieran: 

1. Asegúrate de que tu novela es buena. Para ello necesitas opiniones de lectores, cuanto menos los conozcas mucho mejor porque no se sentirán en el compromiso de que te lo tomes mal. 

2. Reescribe según comentarios con los que estés de acuerdo (no vale no estar de acuerdo nunca con ninguno), reescribe de nuevo, y después vuelve a reescribir.

3. Buena portada, sinopsis trabajada y que incite a querer descubrir más, frase promocional. 

4. Plan de marketing en redes sociales y en medios que sean afines a tu género. Por ejemplo mi plan de marketing se basó en potenciar el título Bittersweet, que ya resume mucho de qué trata la novela, con una frase promocional bien pensada. A partir de ahí, y como no tenía el libro en papel, decidí invertir en tarjetas que están pensadas para la promoción (Seebook) para darle un toque profesional, para enviar a medios influyentes que en mi caso (puede variar según el tipo de libro y género) son los blogs literarios. Y finalmente le di un aire más personal haciendo cajitas home made que contenían golosinas, una amarga y otra dulce para remarcar todavía más el título y frase promocional (cuando has probado lo amargo, lo dulce sabe mejor). Luego, por supuesto el libro tiene que gustar o no servirá de nada el esfuerzo. Es una combinación de todo.

5. Mantener siempre la ilusión. Si no te sale la primera vez, prueba de nuevo, pero sobre todo siempre asegúrate de que has trabajado todo lo posible tu novela porque si no te arriesgas a dejar una imagen de que no te esfuerzas lo suficiente en tus escritos. 

¿Cómo organicé la campaña de marketing para promocionar Bittersweet?

Lo explico en detalle en el podcast Triunfa con tu libro